
Cuando hablamos de videojuegos de coches hay básicamente dos tipos principales. Por un lado tenemos a los juegos tipo "ARCADE" en donde la idea es simplemente ir por ahí a velocidades imposibles y arreglando nuestros coches poniéndoles spoliers y calcomanías.
El otro tipo es la simulación, en donde se pone un énfasis (a la hora de programarlo) en hacerlo lo más parecido posible a la realidad. Acá una curva es un asunto de delicado, no apto para cardiacos. Por supuesto este tipo de juegos es bastante más demandante y nos proporciona algo que normalmente sólo obtenemos en las pistas de concreto.
Ahora bien, el problema es que las carreras son un deporte muy caro (mi mujer diría
que peligroso) por lo que un simulador hace sentido de muchas maneras. En lo personal las únicas competencias a las que asisto actualmente tienen lugar detrás de mi escritorio y con los caballos de fuerza de mi confiable procesador
Core 2 Duo. Ah, antes de seguirle te dejo la dirección, por si te interesa bajarlo mientras te digo de qué se trata: www.liveforspeed.net

El caso es que el LFS está fantástico. Así, de entrada. Este no es
un juego para adolescentes pensando en chocar a lo loco o disparar contra todo
para poder sentir algo semejante a la diversión. Acá se trata de CONTROL, de MANEJO. La primera vez que lo uses verás a qué
se refieren con "simulación". La sensación es en verdad bastante semejante a la
de estar conduciendo un coche de piezas de metal y con neumáticos de caucho.
Características tales como la deformación del neumático en
contra del pavimento, el recorrido de la suspensión absorbiendo
irregularidades, hasta el frenado súbito que causa pérdida de adherencia en los
neumáticos traseros, todo esto está modelado de una manera bastante realista. Otras cosas todavía no, como los choques, a veces la física se ve
francamente exagerada. Eso sí, el LFS es un trabajo en progreso, a cada rato se
le agregan nuevas características que hacen la simulación más detallada y
realista.

El LFS tiene tres modos básicos de juego, en solitario
(puede correr contra varios oponentes controlados por la computadora), “Vuelta
Rápida” (en donde podrás convertirte en leyenda al subir tu replay a
Internet y ser más rápido que nadie en el mundo) y la opción de multijugador,
que resulta obviamente la parte más divertida de todas.
Así es, podrás simplemente subirte a su escritorio, estirar
los pies hasta la pared de enfrente, relajarte en tu asiento (es un decir) y
conducir como un loco comparando tus habilidades contra pilotos de todo el
mundo. Escoger servidores es de lo más sencillo, incluso hay uno que
está en México por lo que podrás competir con tus coterráneos además de pilotos de toda
Latinoamérica en competencias con todo tipo de coches. Puedes encontrarlo en:
www.automovilismovirtual.com
Con agrado te comento que las carreras son extremadamente
competitivas, aunque, eso sí, si te haces del LFS aprende a evitar los servidores en
que pululan los novatos, esos seres se caracterizan por su completa falta de
habilidad para correr a velocidades razonables por lo que se contentan con ir
en sentido contrario y tratar de sacarte de la carrera a como de lugar.
Por suerte el juego está bien protegido contra esto, ya que
los propios participantes pueden elegir (por medio de un sistema de votación) a
quien “patear” a fuera de la pista para que se vaya mejor a fregar a alguien en
la vida real.

El único punto criticable (en mi opinión) es la calidad de los gráficos, parecen estar una o dos generaciones atrás de lo que vemos en juegos como Forza Motorsport 2 o el Juiced 2 que evaluamos en días pasados.
Requisitos mínimos:
PC con procesador de 1Ghz, 512MB de RAM, tarjeta de vídeo
con 128MB de memoria, conexión de banda ancha a Internet.
En Resumen:
El LFS representa una auténtica sorpresa, es uno de los
mejores simuladores que existen en la actualidad. La ventaja enorme que tiene
contra otros es que podrás subirse a tu auto y competir en línea sin haber
pagado un solo centavo. Eso sí, te garantizo que si te gustan las carreras
terminarás comprándolo y desarrollando un sentido del oído sobrenatural para
quitarlo rápido de la pantalla en caso de que la esposa se acerque a tu
computadora. |